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Mostrando las entradas etiquetadas como CUENTOS

UN CUENTO DE DICKENS EN EL SIGLO XXI

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  En esa noche que llamamos mágica, de ilusión, de Paz, de Esperanza y no a la lumbre de una leña, sino en una confortable casa de un pueblo. Un pueblo cualquiera, pongamos Nalda, un abuelo contaba una historia a sus nietos. Una historia que él había leído o escuchado, aunque ya no sabía dónde y cuándo, pero que le parecía la más conveniente para contar en esa noche mágica, de Paz, de Esperanza, entre villancico   y villancico.   Así que veamos al abuelo y a sus nietos de quince, doce, ocho y seis años en la mesa escuchándole —porque éste era un abuelo de esos que siempre andan relatando aventuras, sucesos, fábulas, refranes, moralejas a sus nietos— y escuchémosle también:   Dicen que en un pequeño pueblo, un pueblo algo más pequeño que el nuestro, se decidió fomentar y premiar la solidaridad y el compañerismo en los niños y jóvenes. De tal modo que durante un mes (un mes en el que precisamente no era Navidad), dos comités de padres y abuelos, escu...

MICRORELATO PARA LA COFRADÍA DE SAN BERNABÉ

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SABOR A FRESAS   San Bernabé, la fiesta empieza . Las calles saben a fresas. Pero hoy, Elisa no las saborea   porque ha perdido al amor de su vida y los manuales afirman que sólo hay una mitad única para cada corazón desamparado. Mas no se arredra. Sale a la luz. En la calle, un cartel concita a foráneos o allegados para recrear al Logroño asediado y luego vencedor. Así que acude al lugar, se viste de historia, recorre calles, auxilia a un tal André que ponía pies en polvorosa y la mano en su cintura. Un tal de Foix que perdía una ciudad mientras cortejaba un reino. María José Marrodán

LAS AVISPAS

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Han vuelto las avispas a la silla de la terraza más alta de la casa. La primera vez que las vimos, casi gritamos, a no ser porque una de ellas nos miraba tan fijamente, con una inquita tan premeditada, que preferimos medirnos cara a cara a vociferar inútilmente, como suelen hacer las timbres de las clases y los vendedores ambulantes en las plazas —sobre todo si son de poco pelo —. Seguidamente el bicho dio la media vuelta con rápida elegancia y nosotros con alevosa precipitación. Al caer la tarde, hicimos una hoguera a la entrada del rotundo avispero. Sus inquilinas huyeron sin glamour, ni orden ni concierto llevándose tras de sí cuanto pudieron: un brazo, una mano y una pierna que paseaban, ajenas al desmán, por los jardines colindantes. Y es que todos sabemos lo que son los daños colaterales. Por un tiempo quedamos libres de tan insanos huéspedes, en la paz que merecen quienes no prodigan el oficio del curioso, ni el laurel del intruso. Pero es lo que tiene las ...

PRESENTACIÓN DE "EL EXTRAÑO CASO DE LOS COPOS DE NIEVE"

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 EL DÍA 21 DE DICIEMBRE DE 2010, A LAS SEIS DE LA TARDE, EN LA SALA CULTURAL IBERCAJA El director comercial de ICCE, Fernando, trajo un montón de cuentos y cuentos y libros de la autora y esperó tan feliz la llegada de los invitados. Nuestro querido MIllán, una vez más, hizo gala de su amabilidad al darnos la bienvenida, al público, al presidente de UNICEF, Comité de La Rioja , Francisco Javier Gonzalo y a la autora. Francisco Javier tuvo unas espléndidas palabras para UNICEF, la Solidaridad del público presente y la autora. Lucia, Sara y Laura le ayudaron en la presentación. Se lo pasaron estpemdamente, y el público también. Pero a autora se lo pasó aún mejor y ya Paco...   Y despues firmas, bromas, besos, beso y abrazos familiares, con Yara, Leire, Iván. El peque estaba estudianto y Juanma como siempre presente detrás de todas estas fotos y muchas más.            

SEPTIEMBRE

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SILVIA Ella quería ser mayor, ser mayor a toda costa, como llegan las gotas de agua a ser nube, el brote a flor, como las hermanas de Anita, como Silvia. Y, si bien su querida Anita no escatimaba detalles: que si colonia de la suya, perfume de su madre; la ropa de Elena, los zapatos de Silvia; el collar de Luisa; un poco de manicura, incluso algo de colorete,.. Sin embargo todos los intentos acababan igual: ella des-vestida, des calzada, des-lacada, y de vuelta a las merceditas, las coletas y el vestido camisero. Y es que Doña Ana, era mucha doña Ana. Y en estas cuestiones muy estricta. No permitía que su hija Anita, de siete años se disfrazase de mujer, de señora, ni de jovencita. Por tanto, mucho menos permitía que la trans-vistiese a ella. Ella, una Nenuco, simpática y tierna que nunca llegará a ser Silvia. La bella Nancy, Silvia. Dibujo de Elías del Río.

EL AMOR Y LOS MEMBRILLOS

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Cuando era niño, un niño de seis o siete años, creía que el amor dura lo que dura el dulce de membrillo. Al acabar septiembre con sus ramas cargadas de frutos, se adueñaba de la casa una procesión de cestos, de sábanas extendidas cobijando los tesoros amarillos. Entonces, mi madre, se colocaba la teluela recogiendo su cabello, y un delantal blanco, más blanco que su voz y pasaba las tardes entre el burbujeo de la fruta y la espuma de todos sus secretos. Mi padre asomaba de vez en cuando a la cocina, pelaba un par de piezas, miraba a mi madre. Mientras el olor dulzón toma las paredes de la casa se oían las risas de mis padres. Al acabar la tarde, ya en la cena, las manos de él sabían a fruta caliente y el pelo de mamá a besos de canela, al menos, así entendía yo, que sabían los besos, por entonces. En ningún otro tiempo, ni espació, ni siquiera en días señalados, y pongo por caso un cumpleaños, o el aniversario de su boda, en ninguno, me afirmo, los veía amarse con esa intensidad. ...

UNA RAZON PARA VIVIR

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Sólo cuando ella me tuvo entre sus labios, cuando atravesé la calidez de su cuerpo acelerando su pulso y su razón, cobró sentido mi vida. Sólo por conseguir que se embriagase de mí, que vibrase su cintura con mi abrazo, o sencillamente, que se sonrojase su tez con mi cercanía. Sólo por resucitar la brisa de su boca y la luz en su mirada, sólo, sólo por eso, está justificada mi existencia. La soledad de los días esperando el momento, la fortaleza de la tierra, de los amigos. Las idas y venidas de mis días. Aquel desarraigo prematuro, el exilio de los míos, el desalojo premeditado, consensuado y obligado de mi casa, mi finca, mi morada. Aquella manera infame de viajar tirado de cualquier forma, por camiones, furgonetas, trenes de cercanías, hacinado, mustio, deshaciéndome en sangre. Y la presión subsiguiente al llegar al destino y la tortura de reconvertirme en otro. Ese condenarme para ello a la prisión estrecha y austera —aunque insigne— del roble en la barrica, del vidrio en...

GABE. Un cuento para tu NAVIDAD

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GABE Gabe se vistió con la precisión de un galán y el desenfado de un bohemio, amén de su exactitud matemática. Hoy era su primer día de trabajo en la nueva sucursal del banco en la ciudad y quería causar buena impresión. Sabía que tanto esmero era innecesario porque algo más allá de los trajes y la vestimenta, como su propio porte, su buena educación y su capacidad de empatía, lograban por sí mismas el resultado deseado. Aún así se miró una vez más al espejo, recogió su PDA, las llaves del coche y salió hacía su nuevo destino. Ciertamente estaba cansado de estar abriendo nuevas oficinas cada escaso tiempo, de tener que despedirse de los amigos que hacía y de cambiar continuamente de cargo en la empresa. No podía hacer memoria ni de cuantos desempeños había tenido en su larga carrera. Sin embargo, pese a los muchos y muchos rumores, siempre había sido fiel a su jefe, le enviase donde le enviase. En la recién inaugurada sucursal bancaria tenía bajo su responsabilidad a 24 em...

UNA CUESTION DE PROBABILIDAD

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UNA CUESTION DE PROBABILIDAD                  Para mis amigos del club "CAFE CON LIBROS", porque lleva una inocencia especial. Sólo había tres posibilidades entre trescientos sesenta y cinco días de encontrarla y tenía que ser en el beneplácito de aquel parque, entre la hora anterior al ángelus y las dos posteriores. Y tenía que ser en el bullicio de la gente. Entre ellas, sus ropajes coloridos, la estridencia de sus sones y aquella algarabía milenaria de calles recortadas. Y ella, su sueño oculto, subirá a las escaleras de la magnífica torre, saludará con su vestido nuevo de princesa, y él se abrirá paso entre el gentío que le gritará, increpará, amonestará. Pero, pese a los codazos, impedimentos, traspiés, él, la alcanzará, justo en el momento exacto en el que ella se retire de las alturas. Y debe ser así para que al llegar el monstruo de la oscuridad a por su amada, invadiendo sus cabellos cobri...
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LA PUERTA No quería pensar pero pensaba. Una y otra vez en aquella puerta muda, expectante, cerrada a cal y canto y situada en el extremo del pasillo. Una puerta de roble macizo, suponía, por el aspecto similar al de las de todos los despachos del bufete. Un prestigioso buffete de abogados en el que gracias a su buen expediente y a unas llamadas telefónicas había conseguido entrar. Recuerda que fue al segundo año de estar allí, con aquella reforma general de la vivienda, cuando se dió cuenta de la puerta. Le sorprendió porque era la única dependencia de la que no tenía llave. No quería pensar, pero pensaba. Por qué él no disponía de llave. Veía venir e ir a sus compañeros desde aquella habitación, traían papeles, seguro que de allí, pero él, él que era de toda confianza carecía de llave. Una vez este pensamiento se instaló en su mente, se vió en la necesidad de preguntar: Qué si había expedientes tras esa puerta, que si eran temas políticos, que por qué el acceso restringido...

LA LLUVIA

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LA LLUVIA Llovía con furia, con intensa y constante desesperanza y no lo digo por la pena que llevaba en su corazón, lo digo porque llovía a mares. Llovía a mares y Lucía arrastraba un cochecito de niño al que protegía con su único paraguas y toda la dedicación que su juventud podía darle. Llovía a mares, en sus ojos y en la calle, aunque no en su esperanza- su mínima ventana a la vida- y entonces llegó él, Álvaro. ¡Tanto tiempo sin verse! Se encontraron en la casualidad de aquella acera y él se ofreció a llevarlos. Si me esperas —dijo Álvaro— en esta esquina, voy a por el coche, subimos al niño, plegamos el carrito y os llevo a donde tú me digas. A mi casa que es el polo”, quiso decir ella, como Sabina, pero era totalmente impropio porque su casa tenía una magnífica calefacción central. Llovía con terquedad. Los minutos le parecieron eternos a Lucía cobijada en la entrada de una inmobiliaria. Finalmente, frente a ella, en la esquina, el conocido megane azul se detuvo....

DENIA, "UN DRAGÓN BAJO MI CAMA"

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