JUNIO 2011
POR FIN SALE EL SOL DE MARINA HIDALGO Por fin sale el sol por los cuatro costados, y sale para no ponerse, para llenar de luz cada rincón oscuro, para regar las calles con lluvia de certezas. Por fin me miro en el espejo y no me reconozco: mi silueta se borra entre tanta gente, mi voz se pierde en la polifonía del clamor popular. Pero aún sigue habiendo calles en penumbra, callejones sin salida y alcantarillas cegadas, portales anegados de basura y orín. También he visto pieles cetrinas de humo de bar de tantos años, voces ahogadas de creer que son voces ahogadas, gentes que no andan por no dar palos de ciego, ciegos que no saben que verán algún día. No esperamos a que nadie nos convenza porque ya estamos convencidos, y perdona si te sientes comprometido, no era nuestra intención, pero es que nosotros ya lo estamos hasta las orejas. Tampoco somos descreídos sino que nos mueve una fe ciega. Quizá endiosados, dirás, pero no es más que una postura, un dolo...