DESDE QUE VOS ME NOMBRAS
A nada os
pareces
desde que vos me nombras, a nada.
Ni a la
ilusión, ni al agua, ni a la prisa.
No a la roca,
la calma, la mañana,
no a la
dicha, al sol, al aire,
ni a la
fortuna.
Ni siquiera a
la necesidad,
la redención,
el mar, el deseo.
A nada os
parecéis, a nada,
y sin
embargo,
a todo ello
me sabes,
a todo.
a todo.
ufff.... qué bello amiga!!!!
ResponderEliminarun beso!