UNA CUESTION DE PROBABILIDAD


UNA CUESTION DE PROBABILIDAD

                 Para mis amigos del club "CAFE CON LIBROS", porque lleva una inocencia especial.
Sólo había tres posibilidades entre trescientos sesenta y cinco días de encontrarla y tenía que ser en el beneplácito de aquel parque, entre la hora anterior al ángelus y las dos posteriores.


Y tenía que ser en el bullicio de la gente. Entre ellas, sus ropajes coloridos, la estridencia de sus sones y aquella algarabía milenaria de calles recortadas.


Y ella, su sueño oculto, subirá a las escaleras de la magnífica torre, saludará con su vestido nuevo de princesa, y él se abrirá paso entre el gentío que le gritará, increpará, amonestará. Pero, pese a los codazos, impedimentos, traspiés, él, la alcanzará, justo en el momento exacto en el que ella se retire de las alturas. Y debe ser así para que al llegar el monstruo de la oscuridad a por su amada, invadiendo sus cabellos cobrizos, sus brazos de nubes, su vestido de princesa y sus ojos de bosque, él, y sólo él, esté a su lado para protegerla, cogerla de la mano y traspasar el huracán de la pena negra, la boca del lobo, el túnel de la áspera noche, y llegar, a salvo, al jardín del día, al sol, a la música, al pueblo enfebrecido de alegría.


Ella, entonces, sacudirá la princesa de su traje, el rojo de su pelo, la verde mirada, apretará su mano un instante, aparentará un beso en sus labios y se perderá en la algarabía, con la promesa de volver el próximo año.


Bien, que sean trescientos sesenta y cinco días los días esperados, se reconocerán nuevamente en alguno de esos tres días en los que el tragantúa se coloca, de once a dos de la tarde, en la plaza señorial del Espolón.


Y, ella, subirá las escaleras. Se detendrá en lo alto unos segundos, los justos para que él, expectante, desde abajo, la vea. Y al verla, se abrirá paso entre el gentío, que le increpará, gritará, amonestará. Pero, justo en el momento exacto en que ella y sus siete años se sienten para deslizarse por el terrorífico tobogán, él, y sus ocho años, tomarán su mano. Cruzarán el monstruo negro de las sombras, el temblor contenido de los miedos, con las manos muy prietas y el corazón en los labios, hasta llegar, a salvo, a la luz, a los olores del festejo.


Ella, entonces, sacudirá la princesa de su traje, el rojo de su pelo, aparentará una sonrisa en su beso, y le dejará en sus ojos el mismo pacto de la vez anterior, la misma promesa: “mañana a la misma hora, o si no, hasta el año que viene”.

en "IMPREVISIBLE AZUL"
escultura ELÏAS del RÍo en "De perdidos a DEL RÍO"
fotofrafía Juan Manuel Balebona

Comentarios

  1. Me encanta, me recuerda mi niñez. Gracias

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  2. UNA PRECIOSIDAD. TOTAL .¡ HAY QUE VER CÓMO ENCAMINAS Y DEJAS VOLAR LA IMAGINACIÓN Y LUEGO QUÉ COSA TAN SENCILLA.
    EN MI CIUDAD TAMBIÉN HABÍA UN TRAGANTÚA.
    ENHORABUENA.

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  3. Magnifico y original no me extraña la crítica del insigne escritor Medardo Fraile

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