LA VERDAD DE LAS MUSAS















Vienen sin cita previa, ni tarjeta
de visita. No llaman a la puerta,
No causan acuse de recibo.


No son cuidadosas con sus ropas que
desalojan en un rincón del alma
tus de ojos y tu casa. No dicen
si no banalidades que idealizamos,
sentencias piadosas que omitimos
y secretos que rompemos a voces.


Nos traen de cabeza y otras partes.

Devastan la rutina. Dilapidan
nuestras fuerzas. Sacan de nosotros
Un brillo nuevo, imponen una ley
inédita a nuestra vulgar mirada.


Nos aman, nos odian, nos salvan,
nos redimen, nos condenan y cuando
más falta nos hacen se van.

Sin un te quiero, ni hasta luego,
ni gracias, ni perdona.


Imagen: Gustav Klimt
Agosto 2011

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