LUZ EN LA ADVERSIDAD

NACER EN TIEMPOS DIFÍCILES, EN LUGARES INHÓSPITOS
 
 
 
 
Que me  destierren, hijo, las estrellas,
que me destierren,
si al darte el ser no te doy una vida.

 Envueltos en la áspera pobreza,
en la boca más oscura del dolor,
cuando todas las puertas se nos cierran
y la noche abraza nuestros nombres
y en la infinitud  del universo
sólo somos una madre y su retoño,
una herida con su llaga;
los herederos de una suerte adversa.

 
En la hiel de los pecados que dicen cometimos,
carne de mi carne, te lo juro,
por la esperanza que vive en mis pechos,
por la fe que amilana mi tristeza
y robustece a mi corazón
y aviva la fortaleza de mis días,
que al nacerte, te procuraré una vida.
 

Que me destierren hijo las estrellas,
que me destierren,
si no te amo lo baste para que sepas amar,
si no venzo la desgracia con  fervor
con responsabilidad de madre, con los besos.
 

Por esta fe que tengo en la gloria prometida
y en la tierra mejorable,
y en alma aterida de la gente que espera
un levántate y anda,
que saldremos, hijo mío, hacía adelante.
 

Que habrá pan para tus dedos y tu boca
risas pese al puñal y la traición,
afecto que cure tus heridas.
Que creceré al lado tuyo,
para enseñarte el camino correcto,
para soltar la mano
cuando la tarde lo estime conveniente.

Que entre la miseria
encenderé la llama a la plegaria
 y juntos andaremos hacia el reino prometido.

 
Por todo el amor del firmamento
y el que en mi habita, hijo mío, te prometo
que al darte el ser, te procuraré la Vida.


Para el Colegio S agrado Corazón de Arnedo en su fiesta Mariana.
25 Noviembre de 012

Comentarios

  1. Precioso! he intentado imaginar cómo lo leerás tu... espero oirlo algún día. Gracias María!

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  2. Gracias. Carmen,eres un sol!!

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