LEER TU NOMBRE
Leer tu nombre no es tan fácil
cuando es la esquiva línea de tu boca
quien descorcha la noche
y la noche calla los pecados.
Otras veces, vale la pendiente de tus ojos
en el jazmín de mi prisa,
o un cuarteto despeinado por tus manos
de fuego,o disolver el calendario
cuando manifiesta un rotundo desacato
a la ordenanza sagrada de los besos.
Y entonces, entonces, sí cualquier cara
de la luna se nos hace suficiente
para acatar el mandamiento
de esculpir ese amor
que nos desmanda y nos hace florecer.
Leer tu nombre no es tan fácil
en las arboledas amargas del silencio,
sin embargo, nada cuesta, nada,
en la hoja que, azul, tilila melancólica.
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