LOS LIBROS

















¡Malditos libros!, mas no apostato,
no abomino, no me exilio de ellos.

Merced a sus historias descubrí
el sentido de mi vida, los castillos
en el aire, el aire que vive en las miradas.

Me embriagó la sed de justicia;
me alimenté de mi propia convicción,
fui sabio, audaz, magnánimo y sentí
— por fin—  el incendio del amor que
 antes nunca me había sido propicio.

 Texto del poemario
"LA LUZ CLANDESTINA DE ALONSO QUIJANO"

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