UN MARAVEDÍ EN MANOS DE CUALQUIERA
Yo te pediría la estela al mar
de tus besos, si fuera poeta.
Si fuera contrabandista de versos,
escenificador de palabras,
conjurador de lunas nuevas
sobre el girón dolido de las viejas
estrellas y las manidas costumbres.
Te pediría la playa de tu boca
y las rocas de tu olvido
y las cenizas pagadas en las manos
y las manos del cuerpo esperanzado.
Pero solo soy nube de paso,
aprendiz de hechicero,
ursurpador de nombres y lamentos.
El rizo huero de una ola.
El brillo hipnótico de un metal barato.
Un maravedí en manos de cualquiera.
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