LAS DIEZ REGLAS DE NIETZSCHE PARA ESCRIBIR
Entre el 18 y el 24 de
agosto del 1882, Friedrich Nietzsche acuñó diez reglas para la escritura, una
especie de manual que pretendía sentar las bases para una expresión escrita
correcta, clara y genuina.
Este decálogo fue
enviado por el filósofo a través de cartas a Lou Andreas-Salomé, intelectual,
escritora y psicoanalista rusa, musa de muchos pensadores y artistas de su
época, mujer de la que Rainer Maria Rilke y, según algunos, Freud estuvieron
enamorados, y a quien Nietzsche hizo su protegida y propuso matrimonio la
segunda vez que la vio; ella lo rechazó y su amistad terminó, pero siempre
guardó un gran respeto por el filósofo y su obra.
Sería precisamente Lou
Andreas-Salomé quien, más de 20 años después, publicaría este decálogo
tituladoHacia la enseñanza del estilo (Toward the teaching of style).
En estas diez reglas
podemos percibir un gusto por el aforismo, por los conceptos oscuros, y una
vena evidentemente filosófica, en particular cuando Nietzsche habla de la vida
y de las ideas en sí mismas —con las cuales, según él, uno siempre debe estar
comprometido. El filósofo también recalca la importancia de que el escritor
considere al lector al momento de escribir.
A continuación, el
decálogo del filósofo:
1. La vida es una necesidad
primordial: un estilo de vivir
2. El estilo debe ser
concebido tomando en cuenta a la persona específica con la que te quieres
comunicar. (La ley de la relación mutua).
3. Primero, antes de
escribir, uno debe determinar con precisión “qué se quiere decir y presentar”.
La escritura debe ser sólo una imitación.
4. Como el escritor
carece de los recursos que tiene el orador, deberá por lo general, hacer una
presentación expresiva de su modelo. De cualquier manera, la presentación
escrita de éste, siempre resultará más apagada que el modelo en sí mismo.
5. La riqueza de la vida
se revela a través de la riqueza gestual. Uno debe aprender a considerar todo
—la extensión y ritmo de las oraciones, los signos de puntuación, la selección
de palabras, las pausas, la secuencia de los pensamientos—, como lo hacemos con
los gestos.
6. ¡Te cuidado con la
puntuación! Sólo las personas que tienen una respiración larga al hablar se
merecen el punto. Para la mayoría, el punto es una afectación.
7. El estilo debe probar
que uno cree en una idea. No solamente que uno la piensa, sino también que las
siente.
8. Entre más abstracta
es la idea que se quiere expresar, más importante es guiar los sentidos del
lector hacia ella.
9. La estrategia de un
buen escritor de prosa consiste en la elección de los medios que lo acerquen lo
más posible a la poesía, sin tocarla.
10. Privar al lector de
las objeciones más obvias no es una manera eficaz, ni inteligente. Permitir que
el lector pronuncie la quintaesencia de nuestra sabiduría es una mejor y más
inteligente manera de hacerlo
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