LOS DÍAS DEL TRIGO
Ahora que sabemos que no era la sal
exactamente, que se trata del pan.
Del corazón de trigo que vive en la bondad
del viajero que acaba su camino,
preservando la dulce espiga
después de haber amado profundamente,
sin contra prestaciones, sin maquillajes,
con todas las letras y números del universo.
Del corazón de trigo del infante.
De sus dedos de agua, su diáfana mirada,
sus palabras ordenando la mecánica del latido ,
sus besos prendiendo luz en los enigmas.
Ahora que supimos que no era la sal
exactamente;si no el pan,
bendigo su corazón de trigo
que sacia mis hambres de horizontes,
que me obliga a re aprender
lo importante de la vida,
a cambiar el oleaje de las horas,
a doblegarme a la mañana,
pan mío de cada día.
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