EL SECRETO DE LAS CAMAS ELÁSTICAS
Querías
volar, todos lo quisimos,
en
más de una ocasión, y con frecuencia
aún
lo deseamos.
Tú te entrenabas en los columpios de los parques,
saltando
de los respaldos de los bancos,
y
sobre todo en las colchonetas
y
en las flexibles camas elásticas
donde casi tocabas la luna.
Aunque,
la luna no era tu objetivo,
pues te era conocido el hecho de su distancia
y
de su magnitud.
Lo
que tú y tu ilusión queriáis
era divisar París.
Divisar París desde la altura
y tratar de descubrir
—a
los pies de la Eiffel,
en
el césped del Eliseo,
en les bouquinistes del Sena
o entre los iris de alguna pequeña plaza —
a los Pitufos.
a los Pitufos.
Pues lo sabes, lo sabe todo el mundo,
allí,
en París, habitan esos seres azules,
pequeños, sosegados,
de buen humor
que siempre andan en peligro.
Tu
querías sobrevolar
las
arboledas, traspasar
el
diagrama de una estrella,
y
dejar que tus ojos,
poderosos rayos láser,
divisaran
París y sus Pitufos.
Para
después,
poner
los pies en tierra,
y
rumbo cabal de carretera
y
llegar hasta ellos y protegerlos,
y
saltar y reír y jugar como una más.
Querías
volar como todos lo hemos querido,
pero
tú querías volar con un propósito definido,
tú tenías una firme misión,
tú tenías una firme misión,
una
historia por vivir.
AGOSTO 2017
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