Lugar de Encuentro
Ven a hablarme aquí.
Aquí me encontraréis,
donde se suceden las lecturas,
donde continúo la historia de mi pueblo,
de la siega en las eras de la umbría,
del apellido familiar.
Donde pasan mis ojos las páginas de mi niñez.
Donde las ulagas hacen mella
en la rodillas de mis hijos y mis nietos,
en ese caminar sierra arriba,
sendero abajo, bancales a la deriva.
No os molestéis, no.
No es el cementerio el lugar de los encuentros.
Nada albergo contra su paz
y su aire entre el hoy y el más allá.
Pero este,
este es mi lugar
de retomar conversaciones inconclusas,
de besaros con labios nuevos,
de abrigaros el alma
y más de un día gris y pendenciero.
El lugar de abrazarnos
con las infinitas alas
del inmortal
amor.
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