Sentido a su existencia
Ahí,
donde declina el cielo su azul,
y resplandece de esperanza
la ladera.
Donde la calma se hace reino.
Donde los pájaros no vulneran
la quietud del aire.
Ahí,
un banco aguarda
su oportunidad
para cobijar los besos amantes,
los dedos infantiles
entrelazando las manos amorosas de la madre,
del abuelo,
el reposo del paseante,
las juveniles músicas.
Y esa luz que resucita
el cansancio
del que ha caminado casi
la totalidad de sus días.
Ahí,
En la plenitud de la incipiente primavera
el banco espera al ocupante
que dará sentido a su existencia.
Foto Abel Baquerín
Comentarios
Publicar un comentario